Comer, así como vivir, puede ser un acto sensato o imprudente, libre o esclavo, deleitable o mortecino, según cuánto espacio concedas (o concedan) a tu propia voluntad.
Comer, así como vivir, puede ser un acto sensato o imprudente, libre o esclavo, deleitable o mortecino, según cuánto espacio concedas (o concedan) a tu propia voluntad.