Un espacio íntimo para que, entre tanto ruido, podamos parar, escucharnos y reconectar a través de la escritura, la naturaleza y la belleza.
A veces, solo necesitamos una taza de café.
Gracias por sentarte a la mesa.
Escribo. Corro. Pinto. Y no es un lujo, es una forma de volver a casa. Los domingos nos tomamos un café con calma.
Emborracharse de vida. Descubrir (no es fácil) que no está todo dicho. Poner un granito de arena a eso de cambiar el mundo. Dejar de tener miedo.